De “armatoste” rechazado a ícono absoluto: el Obelisco cumple 90 años y estrena su cara más moderna

Levantado en un tiempo récord de 31 días y salvado por un veto de la demolición en 1939, el máximo símbolo porteño celebra nueve décadas de historia con actividades culturales y el postergado sueño de su creador hecho realidad: un mirador en la cima al que hoy se accede en ascensor.

El Obelisco de Buenos Aires llega a sus 90 años convertido en el corazón palpitante de la identidad argentina. Sin embargo, la historia del monumento más emblemático de la avenida 9 de Julio dista de haber sido un camino llano. Nacido entre críticas despiadadas y con un proyecto de demolición aprobado a solo tres años de su inauguración, el gigante de hormigón sobrevivió al paso del tiempo para transformarse en el punto de encuentro ineludible de las grandes pasiones nacionales.

Inaugurado el 23 de mayo de 1936 para conmemorar los 400 años de la primera fundación de la ciudad, el diseño del arquitecto Alberto Prebisch fue concebido como una «obra abstracta, pura y simple». No obstante, la sociedad porteña de la época no tardó en calificarlo con dureza: diarios y transeúntes lo tildaron de «armatoste sin sentido», «bodrio en perspectiva» y «feo punzón», mientras que populares coplas callejeras se mofaban de su presencia.

A un voto de desaparecer

El rechazo inicial no quedó solo en palabras. En 1939, el entonces Concejo Deliberante aprobó por 23 votos contra 3 una ordenanza para demoler el Obelisco, alegando razones de seguridad —debido al desprendimiento de las losas de piedra originales—, estéticas y económicas. La mole se salvó en el último minuto gracias al veto del intendente Arturo Goyeneche, quien argumentó que la estructura se encontraba bajo jurisdicción nacional. Las inestables placas de piedra fueron reemplazadas por revoque de cemento, consolidando la fisonomía que hoy conoce el mundo.

Una hazaña de la ingeniería en 31 días

Más allá de la controversia estética, la erección del Obelisco representó una proeza técnica inédita para la época. Construido en apenas 31 días por 157 obreros de la empresa alemana G.E.O.P.E.-Siemens Bauunion-Grün & Bilfinger, tuvo un costo inicial de 200.000 pesos moneda nacional.

Levantado exactamente donde estuvo la iglesia de San Nicolás de Bari —sitio donde en 1812 se izó por primera vez la bandera nacional en la ciudad—, la obra exigió una solución de ingeniería innovadora: se diseñó un complejo sistema de fundaciones en hormigón armado para distribuir su peso sin colapsar los túneles de las líneas B y C del subterráneo que se cruzan por debajo.

El sueño del ascensor: 89 años de espera

Cuando Prebisch ideó el monumento en 1936, el plan original incluía un ascensor interno para permitir el acceso del público a la cumbre. Sin embargo, durante casi nueve décadas, llegar a los 67,5 metros de altura exigió una dura exigencia física: trepar a oscuras por una escalera marinera de 206 escalones rectos.

Esa deuda histórica quedó saldada recientemente con la instalación de un elevador panorámico de última tecnología. Con capacidad para cuatro personas y un recorrido que tarda solo 60 segundos en conectar la base con el nivel 55, los visitantes completan el trayecto final mediante una escalera caracol de 35 peldaños que desemboca en los cuatro ventanales de la cúspide.

Escenario de las pasiones argentinas

A lo largo de nueve décadas, el Obelisco fue testigo mudo pero protagónico de los hitos sociales, políticos y culturales del país. Allí se realizaron los históricos cierres de campaña presidencial en 1983 tras el retorno de la democracia, el multitudinario concierto de Soda Stereo ante 350.000 personas en 1991, intervenciones artísticas y de concientización, y la histórica marea humana de más de cuatro millones de personas tras el triunfo de la Selección Argentina en el Mundial de Qatar 2022.

Una gran fiesta en la Avenida Corrientes

Para conmemorar este aniversario noventenario, la Ciudad de Buenos Aires desplegará una agenda especial de festejos. Las celebraciones incluirán:

  • Espectáculos y mapping 3D: Proyecciones históricas sobre las caras del monumento acompañadas por la Orquesta Mahler en vivo, homenajes a Astor Piazzolla, shows de rock nacional y sets de DJ.
  • Corrientes 24 Horas: La mítica avenida se transformará en una caminata inmersiva con estaciones temáticas que recorrerán las distintas décadas culturales de Buenos Aires, junto a teatros y restaurantes abiertos de madrugada.
  • Visitas guiadas: Recorridos históricos por el centro porteño con sorteos de pases para acceder al mirador en la cima.